La gran mayoría de los productos procesados por la industria de los alimentos tiene muy bajo o nulo poder nutricional y contiene aditivos y sustancias químicas que no deberían ser parte de nuestra dieta.

Si la mera cocción de los alimentos ya les quita fitonutrientes, vitaminas, enzimas, agua y otras sustancias nutricionales importantes, cómo será cuando un alimento se somete a altísimas temperaturas, a enfriamiento súbito, a procesos de homogenización, pasterización, extrusión, refinado, blanqueado, cristalización, altas presiones o evaporación, por mencionar apenas algunos de los muchos procesos industriales modernos. El producto resultante es una mísera fracción del alimento original, desprovisto de muchos o de casi todos los nutrientes que el alimento lleva en su forma natural. (continuar leyendo…)








