Prólogo completo del libro “EL PODER DEL ALIMENTO”

 

Lo que comemos afecta nuestra forma de vivir, la salud y la posibilidad de alcanzar una longevidad digna y sin enfermedades. Aunque parece una obviedad algunas personas pueden pensar que no es así, pero lo cierto es que en muchos casos no tenemos unas bases sólidas para determinar cómo nos afecta. Recibimos todos los días incontables datos fraccionados sobre lo que es bueno o malo para la salud, pero la información no es precisa. Mucho nos llega a través de los medios de comunicación, en gran parte pagados por la gran industria a través de la publicidad, sesgado todo por intereses económicos o en ocasiones políticos que nada tienen que ver con un genuino interés por mejorar la salud pública.

Hay una gran cantidad de información científica que convalida el camino que debemos seguir para llevar una vida plena, saludable y con mayor energía hasta la edad más adulta. ¿Y cómo es que la alimentación y el estilo de vida afectan la salud? es una pregunta que estudios serios, de fuentes reconocidas y prestigiosas han tratado de responder durante años.

En un mundo donde la enfermedad crece sin control, donde el número de personas con enfermedades graves, entre otras las del corazón, cáncer, diabetes,Alzheimer, osteoporosis, esclerosis, es día tras día mayor, no queda más que preguntarse: ¿de dónde proviene esta pandemia de enfermedades crónicas y de muerte prematura?

Este libro recopila, de forma ordenada, la mejor información disponible y pretende exponer lo que está ocurriendo con la alimentación y la salud, cuáles son los problemas, sus causas y cómo podemos evitar ese tenebroso mar de dolencias. En la manera como se vive y los alimentos que se toman se encuentran muchas de las claves para lograrlo. Estilo de vida y nutrición son las palabras mágicas.

¿Y cómo llegué a descubrir una alternativa de salud luego de años de enfermedad? Desde niño soporté serios problemas de salud respiratoria y gástrica. A los 27 años, siendo director financiero de un mundialmente reconocido laboratorio farmacéutico, me resultaba impensable que alguna dolencia se pudiera tratar por fuera de la oferta científica de los laboratorios farmacéuticos. No obstante, después de tomar por años una enorme cantidad de medicamentos diariamente, mis padecimientos no se aliviaban y frustrado acudí, por consejo de un muy querido amigo, a la consulta de un renombrado médico alternativo quien en cuestión de minutos me dijo de forma taxativa que la única solución para resolver mis problemas tanto respiratorios como gástricos era dejar de comer carne; si lo hacía tendría una vida normal y saludable, de lo contrario no viviría muchos años.

Tal indicación, sin que mediaran medicamentos ni los acostumbrados exámenes o procedimientos de la medicina tradicional, era toda una conmoción para mi manera de pensar pero estaba tan cansado de los pobres resultados de la medicina tradicional que ese mismo día, a pesar de estar a dos semanas de mi boda y con gran cantidad de festejos por delante donde la comida era protagonista, fue el último día que comí carne.

Con la ignorancia absoluta de lo que significaba una alimentación sin carne, pero con férrea disciplina, inicié de inmediato ese camino.

A partir de ese momento todos los medicamentos, pastillas, inhaladores, inyecciones y vacunas que tomaba varias veces al día se fueron de una vez por todas al cajón de los recuerdos. Para mi sorpresa, me fui recuperando rápida y milagrosamente. El diagnóstico de ese médico y el consecuente cambio de alimentación transformaron una enfermedad constante en salud y vitalidad.

Y no soy una excepción. Conozco innumerables experiencias similares en las que personas -incluso desahuciadas, con cáncer terminal– por haber modificado su alimentación drásticamente y cambiado su estilo de vida, recuperaron su salud ante la incredulidad de sus propios médicos tradicionales.

Gran parte de la medicina actual está lamentablemente orientada por la rentabilidad: la ecuación consiste en dejar que la enfermedad ocurra de forma recurrente para proveer al paciente de medicamentos que reduzcan los síntomas sin curar la enfermedad en su origen. Bajo esta óptica de no curar las causas sino de paliar los síntomas, las enfermedades crónicas son la fuente mayoritaria de ingresos de la industria farmacéutica.

Si por ejemplo se tiene acidez se debe tomar una “mágica” pastilla durante toda la vida. Este es el dictamen de la industria y de la medicina tradicional, en lugar de buscar la causa de la acidez y solucionarla. Algo tan sencillo como revisar y cambiar la alimentación evitaría, en la mayoría de los casos, este problema y la consecuente dependencia de un medicamento con efectos secundarios. Como este caso se podrían enumerar muchos otros acerca de cómo funciona el mundo de hoy alrededor de la salud.

Lo que sabemos con absoluta certeza, derivada del soporte experimental y científico, es que con la alimentación se está gestando la diferencia entre una buena salud o la enfermedad. Es así de sencillo.

Por desgracia, hoy, en las facultades de medicina, o no se enseña nutrición o apenas se dictan algunas horas de clase al respecto. No obstante la ciencia ha dado pasos de gigante en desentrañar qué hay detrás de los alimentos y es justo ese tema el que pretendo darle a conocer al lector.

Lo sorprendente es que una buena dieta no solo cura una enfermedad en particular sino que, a través de una buena dieta, se previenen y en muchos casos se curan las enfermedades degenerativas del mundo moderno. Cuando el cuerpo inicia un proceso de sanación derivado de una dieta sana y un estilo de vida adecuado, se cura por completo, y no sólo de una enfermedad; de todas.

Para avanzar en el camino de la salud es necesario, en primer lugar, entender qué es lo que en verdad sucede en el campo de la industria alimenticia multinacional. Nos vemos abrumados por una información ambigua, confusa y tergiversada a través de la publicidad que esa poderosa industria contrata.

En este libro se recopila información veraz, se hace un diagnóstico de la salud actual y se ofrecen soluciones concretas para recuperar o crecer en el camino de la salud. Una lectura con mente abierta permitirá que el lector decida y se anime a experimentar. No hay caminos únicos y tampoco dietas únicas, pero una vez conocidas las alternativas se podrá construir el camino individual más adecuado, de forma libre y sobre todo consciente.

Y es la salud lo que está de por medio, el decidir que se pueda o no llevar una vida plena, con energía y felicidad durante muchos años. Está en juego evitar largas enfermedades crónicas que terminarán ocasionando un daño inmenso a cada quien y, de manera indirecta, a toda una sociedad.Y también está en juego la salud del planeta entero.

El objetivo de este libro, tanto como el de gran cantidad de científicos que han dedicado su vida a la investigación sobre estos temas, será pues contribuir a modificar positivamente la salud de quien se atreva a comprobar que toda la información presentada aquí es verídica.

Leerlo tomará sólo unas pocas horas pero los beneficios derivados del conocimiento y su puesta en práctica acompañarán al lector durante el resto de su vida.

Boris Chamás

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